Unidad de Cultura Científica e Innovación
Un estudio internacional y multicéntrico en el que participa el Hospital Puerta de Hierro, publicado en JAMA Oncology, analiza la evolución a largo plazo de pacientes con cáncer de ovario recurrente que lograron una respuesta excepcional a los inhibidores de PARP.

Fotografía del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. Galería de Imágenes del Hospital.
En España, el cáncer de ovario es uno de los tumores ginecológicos más frecuentes y constituye la principal causa de muerte por cáncer ginecológico, debido en gran medida a que la mayor parte se diagnostican en estadios avanzados, debido a la dificultad para detectarlo de forma precoz. El tratamiento suele combinar la cirugía para eliminar la mayor cantidad posible de tumor con quimioterapia. Sin embargo, en los años posteriores al tratamiento, la recaída es frecuente, lo que hace que las terapias de mantenimiento desempeñen un papel fundamental. Entre ellos destacan los inhibidores de PARP, que han supuesto un cambio de paradigma frente al cáncer de ovario avanzado.
La Dra. Constanza Maximiano, oncóloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda e integrante del Grupo Español de Investigación en Cáncer Ginecológico (GEICO), ha participado en este estudio internacional desarrollado en 41 centros de 14 países que analiza los efectos a largo plazo de los inhibidores de PARP. Los resultados muestran que la mayor parte de los pacientes permaneció libre de progresión de la enfermedad durante años, incluso entre quienes interrumpieron el tratamiento sin que la enfermedad hubiera progresado, y apuntan a nuevas cuestiones sobre la duración óptima de esta terapia.
Efectos de los inhibidores de PARP a largo plazo
Los inhibidores de PARP son una nueva familia de fármacos que actúa eliminando las células tumorales, contribuyendo a controlar la enfermedad. Sin embargo, existía incertidumbre sobre la duración del tratamiento, el riesgo de recurrencia del tumor y los efectos de una exposición prolongada. Hasta ahora, la estrategia habitual establecía mantener el tratamiento hasta la progresión de la enfermedad o hasta la aparición de efectos adversos que obligaran su interrupción.
Los investigadores han analizado los resultados de 320 pacientes con una respuesta excepcional a estos fármacos, definida como la ausencia de progresión de la enfermedad durante cinco años o más desde el inicio del tratamiento. Los resultados demostraron que la tasa de supervivencia libre de progresión -o el tiempo durante el cual las pacientes permanecen sin progresión de la enfermedad- a los 10 años fue del 78,7%, mientras que la tasa de supervivencia global alcanzó el 90,5%.
Además, solo 34 pacientes presentaron una progresión de la enfermedad a los 5 años o más desde el inicio del tratamiento, siendo la última progresión registrada en un paciente a los 14,8 años desde el inicio del tratamiento.
Otro de los objetivos de este trabajo fue el análisis del perfil de seguridad de los inhibidores de PARP a largo plazo, especialmente en relación con determinadas complicaciones hematológicas graves, como el síndrome mielodisplásico y la leucemia mieloide aguda. En el estudio se observó una baja incidencia de estos efectos adversos, identificándose cinco casos (1,6 %) de síndrome mielodisplásico o leucemia mieloide aguda. Por tanto, a pesar de que el riesgo de estos efectos sea bajo, siguen siendo necesarios estudios adicionales.
Duración del tratamiento
De los 320 pacientes incluidos en el estudio, 211 recibieron tratamiento continuo con inhibidores de PARP, mientras que 109 lo interrumpieron por recomendaciones médicas, progresión de la enfermedad, efectos tóxicos o preferencias del paciente. Entre las 85 pacientes que suspendieron el tratamiento por motivos distintos de la progresión, la supervivencia libre de progresión a los 10 años fue del 90,1%, frente al 72,5% entre quienes continuaron con el tratamiento. Estos resultados sugieren que algunas pacientes con una respuesta excepcional podrían mantener el control de la enfermedad después de suspender el tratamiento. Por tanto, se propone la posibilidad de que en estos casos y sin evidencia de progresión de la enfermedad, pueda estudiarse una interrupción del tratamiento, lo que implica un cambio de paradigma frente al tratamiento indefinido actualmente recomendado.
El trabajo también tenía como objetivo identificar las características genéticas que podrían estar asociadas a esta respuesta excepcional a los inhibidores de PARP. Los investigadores observaron que el 73% de las pacientes presentaban mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, relacionados con el cáncer de ovario. Estos datos sugieren que la presencia de algunas mutaciones en estos genes podría asociarse a esta respuesta excepcional. No obstante, los autores señalan que son necesarios estudios adicionales que permitan identificar qué pacientes podrían beneficiarse de una estrategia de interrupción del tratamiento.
Hacia una estrategia de tratamiento más personalizado
Este trabajo aporta nuevas evidencias sobre el tratamiento a largo plazo de cáncer de ovario avanzado con los fármacos inhibidores de PARP. La mayoría de las pacientes con respuesta excepcional a los inhibidores de PARP permanecieron sin progresión de la enfermedad, incluidas aquellas que interrumpieron el tratamiento sin que la enfermedad hubiera progresado. A pesar de que los investigadores consideran necesarios más estudios, estos datos pueden contribuir a avanzar hacia estrategias terapéuticas cada vez más personalizadas que permitan adaptar la duración del tratamiento para cada paciente.
Referencias: Haggstrom, L., Lee, Y. C., Barretina-Ginesta, M. P., Jaeger, A., Woelber, L., Woopen, H., … & Friedlander, M. (2026). Long-Term Outcomes in Patients With Recurrent Ovarian Cancer and Exceptional Response to PARP Inhibitors. JAMA oncology, 12(8), 845–854. https://doi.org/10.1001/jamaoncol.2026.1924